Las Primarias: un avance democrático

Súmate ha defendido la consulta a la ciudadanía como medio de expresión de la soberanía del pueblo, desde sus inicios como institución. En este sentido, ha sido evidente el compromiso que esta organización ciudadana ha tenido para perfeccionar las Primarias como mecanismo de fortalecimiento de la democracia, desde el diseño de un posible proceso de elecciones primarias, como complemento al desarrollo del Referendo Revocatorio Presidencial de 2004 (que finalmente no se ejecutó, por falta de decisión política de los actores correspondientes); y la preparación de la infraestructura para la elección en el 2006 del candidato que competiría con el Presidente para las elecciones presidenciales realizadas ese año (que finalmente no se ejecutó, por decisión política de los actores correspondientes que seleccionaron al candidato a través de un acuerdo); pasando por la administración integral en 2008 de las primarias en el estado Aragua, a través de las cuales se escogió al candidato a Gobernador para esa entidad federal; y la participación de los voluntarios de la organización en el estado Táchira, para la selección por primarias del actual Gobernador.

Este proceso de aceptación de las Primarias encontró su clímax en Venezuela, con la realización de los procesos de Primarias para la Unidad Democrática y para el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el 25 de Abril y el 02 de Mayo de 2010, respectivamente.

Ahora son plenamente reconocidas como un mecanismo idóneo, pleno de ventajas para la justa resolución de las expectativas de los distintos precandidatos, la legitimación de los candidatos ganadores, la generación de entusiasmo para la participación ciudadana, la proyección nacional de sus promotores políticos y de los candidatos participantes, así como la movilización de los electores para el proceso electoral en el que participarán posteriormente los candidatos ganadores; entre otras contundentes ventajas.

Se ha demostrado sin lugar a dudas que el mecanismo incorporado constitucionalmente en el Artículo 67 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), referido a las asociaciones con fines políticos, según el cual “…sus candidatos o candidatas a cargos de elección popular serán seleccionados o seleccionadas en elecciones internas con participación de sus integrantes…”, ha llegado para quedarse, dando en 2010 un significativo avance en la historia de la democracia representativa en el país, dejando en el pasado a quienes han querido aferrarse al control de las decisiones políticas por parte de cogollos partidistas, que han evitado someterse al principio fundamental de basar la democracia en el sufragio, como lo establece el Artículo 63 de la CRBV.

En el caso de la Unidad Democrática, los promotores de las Primarias se enfrentaron gallarda y exitosamente a otros riesgos, tales como a:
1. un estrecho cronograma, condicionado por la gestión del CNE, orientada permanentemente a diseñar y controlar los procesos electorales a favor de los intereses del oficialismo, que pospuso la entrega de la información acerca de las circunscripciones electorales y anticipó injustificadamente la fecha de celebración de las futuras elecciones parlamentarias a septiembre del presente año, cuando será para enero próximo cuando los ganadores podrán asumir sus cargos;
2. la escasez de financiamiento, cuando el mismo Artículo 67 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece que “No se permitirá el financiamiento de las asociaciones con fines políticos con fondos provenientes del Estado”, que hizo inviable la celebración de Primarias en todas las circunscripciones del país; aún cuando el proceso oficialista contó ilegítimamente con todos los fondos públicos necesarios para hacer la mejor de las campañas, con el Presidente de la República como protagonista principal;
3. la posibilidad de la persecución política de los votantes, que obligó a la destrucción de los cuadernos de votación que los identificaba, una vez culminados los períodos de impugnación correspondientes; pero que no pudo evitar el uso de la tinta indeleble que marcó durante varios días a quienes valientemente se atrevieron a manifestar su voluntad, a pesar de la intimidación proveniente del gobierno; y
4. la resistencia de quienes se negaban a participar, que disfrazaban sus temores a perder privilegios políticos entre estos y otros argumentos menos convincentes; pero que en este caso se vieron obligados a doblegar sus intereses particulares participando en acuerdos políticos acerca de las candidaturas, en función de la Unidad.

Sin embargo según el mismo Artículo 63 de la CRBV, el sufragio “…se ejercerá mediante votaciones libres, universales, directas y secretas”, con lo cual volvemos al dilema de la legitimidad de procesos electorales
con la participación de un organismo electoral que responde a los intereses del oficialismo, que en este caso aprovechó la oportunidad de administrar las Primarias de los sectores adversos para ‘lavarle la cara’ al Consejo Nacional Electoral (CNE), a fin de fortalecerlo hacia las elecciones parlamentarias del 26S.
La Unidad Democrática por una parte logró limitar el papel del CNE al de proveedor de la plataforma que permitió la realización de votaciones automatizadas, sin atribuirle funciones de administrador y mucho menos de árbitro, y por la otra solicitó a Súmate observar el proceso electoral. De esta manera, luego de la aplicación efectiva de sus actividades de observación electoral, esta organización pudo dar fe en la confiabilidad del proceso y de los resultados divulgados por los promotores.

Por su parte el PSUV no aceptó los servicios de observación electoral ofrecidos formalmente por Súmate, prefiriendo la ejecución de un proceso a puertas cerradas, sin permitir siquiera la actuación de testigos de los precandidatos participantes, ni la verificación ciudadana para auditar las votaciones, con lo cual la confianza en cualesquiera de los resultados divulgados por el CNE o los voceros del PSUV acerca de sus Primarias, se convierte estrictamente en un acto de fe de quienes confíen en sus pronunciamientos. Así, la tan anhelada transparencia electoral pudo manifestarse en las Primarias de la Unidad Democrática, a pesar de la participación del CNE, como pudo verificarlo la actividad contralora de Súmate; mas el proceso del PSUV somete nuevamente a la ciudadanía a creer o no en unos resultados que distan de provenir de una votación libre y transparente, y que además no cuentan con ningún tipo de sustento técnico.

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